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domingo, 13 de diciembre de 2009

Operación Puerto: Case Closed

Con este explícito titular explicaba Cycling News, web australiana imprescindible para seguir la actualidad del ciclismo, el portazo que la Audiencia Nacional le ha pegado a la AMA y a la UCI en su intención de remover un poquito más la Operación Puerto. El titular es absurdo. Lo es porque la Operación Puerto lleva mucho tiempo cerrada: de hecho cabe la posibilidad de plantearse si realmente alguna vez llegó a estar abierta. Las medias tintas siempre estuvieron a la orden del día —en el recuerdo, siempre: 18.Valv.(piti)— y con la connivencia de periodistas, poderes gubernamentales, jurídicos y en términos genéricos, sociales, lo que podría haber sido la mayor actuación contra el dopaje en la historia se quedó en una chapuza de proporciones bíblicas.

Es de común mención en este blog porque desde entonces poco hemos aprendido. Ningún ciclista, repito, ningún ciclista a pesar de las miles de pruebas encontradas en los papeles de Eufemiano Fuentes fue sancionado deportivamente y siquiera ordinariamente por la Operación Puerto. En el primer caso por fragrante dopaje: nada; en el segundo por delitos contra la salud pública: menos. La Operación Puerto escondía mucha más mierda de la que se sacó a la luz, pero escogiendo unos cuantos damnificados se consiguieron ocultar tantos y tantos nombres que quedaron en el tintero.

De ahí que el Case Closed sea una broma. En España la Operación Puerto estuvo cerrada y bien cerrada desde que la Guardia Civil entrara en la clínica de Zurbano. Haría bien Pedro J. Ramírez y demás adálteres de teorías conspirativas en introducir sus grasientas zarpas periodísticas en la Operación Puerto: probablemente darían palos de ciego, dada su demostrada ineptitud en la labor de investigación, y llegarían a resultados equivocados, pero a buen seguro que extraerían una conclusión evidente más allá de sus desvaríos: la Operación Puerto es un compendio de lagunas jurídicas y medias verdades con el objeto de no destapar a alguien. ¿A quién? Am. Si lo supiera no estaría escribiendo un blog, estaría en un juzgado denunciando. ¿Case Closed? La noticia llegará cuando haya que titular Case Open. En tal caso podremos esperanzarnos.

Imagen | Cyclingnews

domingo, 6 de diciembre de 2009

La AFLD al margen

No se lo pierdan porque tiene su gracia. Adivinen quién firma éstas sorprendentes palabras:

No vamos a arriesgar todos los esfuerzos realizados en el ciclismo en materia de lucha contra el dopaje volviendo a poner trabajo en manos de esta agencia.

¿Ya? Tomen aire: ¡La UCI hablando de la AFLD! Resulta que ahora quien pone en peligro el trabajo de largos años contra el dopaje es la agencia de mayor eficacia demostrada en la breve historia de esta lucha. La Agencia Antidopaje Francesa. Ya se habló de ello hace tiempo. Tiene su gracia que la AFLD, la agencia más eficaz que sacó todos los trapos sucios del Tour el año en el que fue su responsabilidad realizar los controles anti-dopaje —Schumacher, Kohl, Ricco', Beltrán, Dueñas, el descubrimiento de la EPO CERA— es un peligro para la limpieza del ciclismo. Manda narices precisamente que sea la UCI, la misma del inútil pasaporte biológico, la misma que en 2009 se encargó de los controles del Tour sin descubrir ningún positivo con rendimientos tan inesperados como el de un tejano de 38 tacos superando sin dificultad a jovenzuelos de veintitantos o el de un pistard escalando cual sherpa, cargue las tintas contra la AFLD. No esperen ningún postivo en 2010. Estamos en manos de unos incompetentes.

Vía | Marca

martes, 1 de diciembre de 2009

Cambios significativos

[La Vuelta en 2009 a su paso por un coqueto pueblo holandés]

A falta de un recorrido inteligentemente diseñado y de afición, en fraca decadencia, la Vuelta quiere destacar en algo respecto a las otras dos grandes. Intentos los ha habido muchos: desde trasladarla a primavera hasta reducirla a dos semanas. Sendas funestas ideas parecen haber sido aparcadas por el momento ya que de aplicarlas supondría el fin de la Vuelta tal y como la conocemos. En vez de semejante idiotez, Unipublic decidió el año pasado lanzar la competición en Holanda y luego trasladarla a España. Éxito rotundo probado el pasado septiembre: las cunetas de los Países Bajos a rebosar e idéntica decisión la tomada tanto por Giro como por Tour. Además el prólogo se dio en Assen, circuito de motor, con la consiguiente sorpresa de todos y el llenazo absoluto de las gradas, a pesar del frío ambiente.

[Un Euskaltel rodando en Assen cual Lorenzo]

En cualquier caso la idea cuajó y parece que este año, en la línea de innovación, la Vuelta podrá ser la primera grande en ufanarse de haber tenido una etapa nocturna. El prólogo, en Sevilla. Sevilla es una ciudad preciosa y de noche luce mucho más que de día, casi como todas las grandes ciudades del planeta y cabe esperar un gran número de aficionados... Esto, en caso de que no sea así, desde luego, cantará mucho menos de noche que de día. En otro orden, la noticia más positiva es la del maillot rojo. Por fin se termina la broma del maillot oro que no dice nada y que simplemente es la evolución del amarillo, patrimonio del Tour. Ya en los últimos años todos los productos de la Vuelta eran de color rojo y definitivamente el maillot será de este color en 2010. Mejor. Identificación personal al margen del Tour, así evitaremos las sangrantes comparaciones.

[Igor de amarillo en el Tour en su emblemática época ONCE, junto a Nozal, por ejemplo]

Por cierto, otros que cambian mucho son los del Euskaltel. Cambian de manager de la escuadra y Madariaga se larga en favor de Igor González de Galdeano. A su vez, su hermano, Álvaro, otro de afamadas prácticas extradeportivas, pasa a ser director deportivo. En lo que supone el colmo de la hipocresía, Marca lanza a su vez un reportaje en el que destaca las virtudes del nuevo programa interno anti-dopaje del Euskaltel para la próxima temporada. Utilísimo, sí. Pensar que los directores, principales instigadores del dopaje, realmente están comprometidos contra él, es de gran ingenuidad. O falsedad, como se precie.

Por cierto, Igor González de Galdeano, manager y responsable, supongo, del programa anti-dopaje interno, estuvo en la Operación Puerto y corrió sus años más furctíferos como ciclista de la mano de Manolo Saiz. Un saludo para ellos y para el programa anti-dopaje del Euskaltel. Y, ya puestos, otro saludo para Landaluze y Astarloza.

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Es oficial. Contador correrá el año que viene en el Astana, que pasa a llamarse Samruk Kazyna.

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Y otra noticia positiva en relación al regreso de la Vuelta al País Vasco: el Ayuntamiento de Getxo, en Vizcaya, lugar de atentado etarra, dirigido por el PNV, ha aprobado una posible petición para albergar una etapa de la Vuelta.

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Al final Zubeldia también cayó en la red. Era de esperar. El Radio Shack ya está completito y todos tan contentos laureando a su nuevo líder máximo.

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De los creadores de "me metieron algo en la bebida", "no fui yo, me obligaron", "la cupla es de una noche de whisky y alguna anfetamina", "anoche tuve sexo y por eso la testosterona es la que es" o "es endógena", llega: Paquillo Fernández, "la EPO se la guardaba a unos amigos". Qué jeta. Y qué bucólica imagen: Paquillo y sus colegas intercambiándose las jeringas mientras brindan por Walter Virú y sus milagrosos métodos de mejora del rendimiento deportivo.

Imagen | RTVE, No solo deporte, Google Images

sábado, 28 de noviembre de 2009

Virus

[Virú siendo detenido]

Nunca dejen de sorprenderse. Y menos si el ciclismo está de por medio, aunque, perimitirán el inciso, esta vez el premio gordo de una operación de la Guardia Civil contra el dopaje no es un ciclista. Es un atleta: Paquillo Fernández, marchista, notable competidos, en muchas ocasiones el único metal que la delegación española obtenía en los mundiales o las olimpiadas. Bah, pero es un caso aislado, dirán, como siempre. Claro, claro, pobrecitos atletas, señalados por culpa de una oveja negra. ¿Tan malo es Paquillo? ¡Si no ha dado positivo! Continuarán. Ya, no ha dado positivo pero la Guardia Civil ha encontrado EPO en su domicilio, lo cual es muy decidor.

La nueva redada contra el dopaje toma el nombre de Operación Grial, por la sangre, supongo, y algún día habría que preguntarse quién narices pone nombre a las operaciones policiales porque el tío debe ser un cachondo. El caso es que el principal detenido es Walter Virú, un hermodruida peruano que ya apreció implicado en la Operación Puerto junto al nombre del siempre presente Eufemiano Fuentes como médico del Kelme. Su historia es muy divertida y la cuenta muy bien Arribas en El País, especialmente el pasaje de la automedicación en Portugal. Menos divertida es la excusa de porqué narices no fue detenido Virú en su día: "Paralelamente a la investigación en Madrid de las actividades de Eufemiano Fuentes, la Guardia Civil también vigilaba a Viru, y estaba dispuesta para actuar cuando una súbita merma de efectivos obligó a sus mandos a centarse sólo en Madrid". Puaf.

En fin, que hay varios ciclistas implicados, ninguno de relevancia alguna y la Federación, sin que sirva de precedente, sospecho dada la irrelevancia de los cazados, se personará contra ellos. Veremos si Odriozola, presidente de la Federación de Atletismo, hace lo mismo. Virú, un virus a fin de cuentas del deporte, cazado. Por cierto, interesante método de actuación el suyo. La noticia sería positiva sino fuera porque en España ningún ciclista colabora para cazar a su entorno y porque Virú, evidentemente, mantiene silencio. Por cierto, se cumplen tres añitos de la Ley Antidopaje, creada para luchar contra el entorno del dopado, y de ella sabemos más bien poquito porque es absolutamente inútil. Como lo será esta vez. Mientras en otros países los cazados cantan y son útiles para desarbolar a quien le administra la mandanga, en España no habla nadie. Y así nos luce el pelo, Paquillo.

P.D.

Kolobnev al Katusha. La noticia merece mayor atención por el corredor en cuestión, un tipo que a buen seguro estará entre los mejores del mundial el próximo año sin haber hecho absolutamente nada durante toda la temporada. Al Katusha de Colom, Pfannberger y Steegmans negándose a firmar que, en caso de positivo, se quedaba sin sueldo.

Imagen | Diario de Navarra

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La larga sombra negra que persigue al ciclismo

El dopaje es una lacra que se extiende más allá del puro deporte. Abarca también a la Administración Pública, últimamente obsesionada con hacernos ver que España lucha contra el dopaje cuando las noticias más recientes indican todo lo contrario. Abarca al periodismo, y qué mejor ejemplo de ello que Carlos Arribas, periodista de El País que destapó la Operación Puerto a medias por aquello de que "no hubiera una generación perdida". La historia de Arribas tiene su miga: de destapar en exclusiva mundial la mayor redada contra el dopaje en la historia a convertirse en un aférrimo defensor de Valverde o Contador, dos ciclistas implicados, hasta el punto de ocultar la reseña 18.Valv.(Piti), tan famosa y que le ha causado al murciano una sanción de dos años en Italia. Y abarca también al deportista una vez finaliza su periplo deportivo. Pruebas de ello lo encontramos en el erróneamente idolatrado Pantani se suicidó—, en el martirizado Chaba Jiménezconsumido por su adicción—, o en Fignon, doble ganador de Tour de Francia que ha publicado hace bien poco una autobiografía en la que desvela los entresijos del dopaje de principios de los 90. Tiene cáncer. Vivirá como mucho dos años.

La sombra del dopaje se extiende más allá del deporte y alcanza a la propia vida del deportista. Los mata. Les deja secuelas irrecuperables. Fíjense sino en cómo la ELA ha ido sesgando la vida de futbolistas italianos que jugaron en Serie A durante los setenta. O en la larga lista de muertes que atesora el ciclismo, la más reciente, Frank Vanderborucke, juguete roto de este deporte, crónica de un final anunciado con anterioridad. Quienes pregonan la barra libre dejan de lado normalmente que el dopaje no es una cuestión meramente deportiva y ética: es una cuestión vital. Es absolutamente dañino para la salud y causa en numerosas ocasiones la muerte a quien se ha adentrado en sus medicamentos prohibidos como ratas de laboratorio.

[Eufemiano Fuentes. Sobran las palabras]

Si hay un deporte lacerado por encima de todos los demás por la enorme mancha del dopaje es el ciclismo
. No es casual: se trata de un deporte radicado prácticamente en el rendimiento físico y por ende, propicio para mejorar tal rendimiento por medio del dopaje. El talento no se puede comprar por catálogo en la consulta de los hermodruidas, pero el rendimiento fisiológico sí. Que el deporte está manchado es evidente, pero que la lucha —no en España, precisamente— que se lleva a cabo contra su cáncer, las jeringuillas, es mayor que en el resto de deportes, también. Hoy ha sido hallado muerto Agustín Sagasti, primer corredor del Euskaltel que consiguió una victoria profesional. Se retiró del ciclismo con 23 años y ha fallecido con 39. Su corta carrera profesional no parece indicar que el dopaje haya sido causa de su deceso, pero hace reflexionar.

¿39 años? Puerta murió mucho más joven, y Jarque, este verano, lo hizo con 26. ¿Es casual que dos futbolistas mueran de paro cardíaco tan jóvenes? ¿Es normal que De la Red no pueda jugar al fútbol más? ¿Es normal que Frederick Nolf fallezca con 21 años mientras disputada el Tour de Qatar? Barra libre pregonan, los muy ignorantes.

[Madrid 2016 cayó, de nuevo, entre otros motivos, por sus deficiencias en la lucha contra el dopaje]

La realidad del dopaje es triste para quienes desean abrir los ojos y desmarcarse de la propaganda oficial. En España, tras la Operación Puerto, se aprobó la Ley Antidopaje por la cual doparse se consideraba delito, al igual que en Francia, y el entorno del dopado sería perseguido para averiguar la verdad. De aquellas buenas intenciones de Jaime Lissavetzky ha quedado más bien poco por su negligente gestión. ¿Qué sabemos del entorno de Astarloza? ¿Y de Antonio Colom? Absolutamente nada. Oscurantismo. Borrón y cuenta nueva, aquí no ha pasado nada, nos jugamos demasiado en Madrid 2016.

[Astarloza, uno de los últimos ciclistas cazados del que sabemos poco más]

Nos extrañamos a posteriori que en el extranjero desconfíen. Lo hacen con razón porque aquí nos negamos a ver la realidad. Por cierto, la autopsia de Jarque sigue sin hacerse pública. Creemos que con haber desvelado a medias la Operación Puerto estamos curados de espanto y nos escandaliza asumir que algunos medios nacionales identifiquen a esta nuestra gloriosa nación como el paraíso del dopaje. No es para menos. Ustedes mismos, calculen mentalmente, ¿cuántos ciclistas han sido sancionados por la Operación Puerto? Cero. Ni siquiera por delitos contra la salud pública. Apartados del circuito profesional y punto. ¿Cuántas niñas de quince años han de doparse para que la sociedad comprenda que hay que erradicar tamaña lacra? Lo desconozco. La larga sombra negra que persigue al ciclismo no es el dopaje. Es la propia sociedad que lo mira con ojos recelosos de saber la verdad, de conocer que sus glorias deportivas son un fraude, de asumir que las muertes de sus ídolos obedecen a causas del destino, de comprender que el daño es irreparable, que la gangrena se extiende y que es medianamente normal que los adolescentes caigan en la trampa. Ojos que no ven, corazón que no siente. Y así nadie puede hacer nada. España y su triste realidad. La sociedad, en términos genéricos, y su negación de la realidad. Eso es el dopaje. Y mientras tanto, algunos seguirán clamando por la barra libre.

Imagen | Cor Vos, Marca, El Mundo, Diario Vasco, Cinco Días

sábado, 31 de octubre de 2009

Lo que cuesta limpar tu conciencia

German Andreas Klöden has agreed to pay a fine to call an end to an investigation into his involvement in a 2006 blood doping scandal, the dpa reported Saturday.

A spokesman for the public prosecutor in Bonn said that, in return for the payment, the district court will stop proceedings for sporting fraud against the 34-year-old. The payment, said to be 25,000 euros by the German magazine Focus, is not considered an admission of guilt under German law.

Y ahora respóndanse con la sinceridad que seguro les caracteriza. ¿Un tipo que paga a una revista para que finalice una investigación sobre un escándalo de dopaje no tiene nada que ver con la misma? ¿25.000 euros única y exclusivamente por limpiar su reputación, o su conciencia? Andreäs Kloden es uno de los corredores con mayor clase dentro del pelotón internacional pero la sombra del dopaje le persigue como a pocos. Puntero durante los años de Armstrong como dominador robótico del Tour de Francia, hizo varios podios en la carrera francesa vistiendo el color magenta del T-Mobile, de cuyas prácticas ya hablaron en su día Erik Zabel o Bjarne Rijs, el limpísimo mister 60% de hematocrito para fulminar a Indurain en Hautacam.

Cuando tras el positivo de Patrick Sinkewitz el T-Mobile desapareció por completo sumido en la espiral del dopaje, Kloden decidió probar suerte en el boyante Astana heredero del Würth de Manolo Saiz. Allí se encontraba Contador horas antes de largarse velozmente al Discovery Channel de Bruyneel y proclamarse en julio de 2007 como héroe del ciclismo internacional por su valentía y limpieza asegurada. Kloden ganó Romandía vistiendo el color turquesa del Astana, acompañando en sus aventuras a tipos de tan reputada experiencia y honradez como Mazzoleni, positivo, Kessler, el de la testosterona imposible, Kascheskin o Vinokourov, los kazajos que se intercambiaban la sangre por osmósis.

Y ahora esto. Pobre Kloden. Hace bien poco hablábamos de las maliciosas casualidades que perseguían a algunos ciclistas del Astana como Armstrong o Contador. Kloden es uno más, perseguido por la siempre injusta y alargada sombra del dopaje que nada hace más que manchar a personas veraces y sanísimas. Eso sí. Que ninguna revista te joda la imagen que tienes de tí mismo. Para eso cobras una pasta y puedes comprar su silencio y así dormir en paz, acorde a tu conciencia.

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Pues vaya. Cualquiera lo diría cuando en Francia se encuentra uno de los mejores laboratorios del mundo en la lucha contra el dopaje y la UCI se dedica a promocionar la inutilidad absoluta del pasaporte biológico, con el que tantos y tantos ciclistas han caído.

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Que la CERA provenía de los balcanes ya se sabía, y que el rendimiento de Sella alucinó a todo el pelotón, inclusive a nuestra protagonista de hoy, también. Que la UCI es muy dada a pregonar que analizará las muestras de rondas pasadas también, y que finalmente nunca destapan a nadie, lo mismo.

Imagen | Google Images

miércoles, 21 de octubre de 2009

La prensa y el dopaje

En el espectro del periodismo deportivo español encontramos, de vez en cuando, casos por los que verdaderamente merece la pena intentar ser alguien en esta profesión. En lo relativo al ciclismo, ya que este blog habla de ello, se pueden contar con los dedos de una mano y de manera muy puntual. Juan Mora, del As, es uno de los escasísimos periodistas que siempre que pueden hablan sin tapujos del dopaje. De hecho el As es el único periódico levemente beligerante con el dopaje. Una prueba, hoy han publicado —ayer hablábamos sobre elloesto, algo de lo que El País no se hizo eco:

Otro cliente, que ya se ha borrado, fue un ganador del Tour de Francia, que se sintió "acojonado" cuando vio que Moisés Dueñas había dado positivo. "Menos mal que no soy ambicioso y no tomé nada de lo que me habías dado", le dijo al doctor Losa.

Vaya. Hay tres corredores en activo vencedores del Tour de Francia exceptuando a Armstrong. Óscar Pereiro, Carlos Sastre y Alberto Contador. Si hacemos caso al contexto, y a las declaraciones publicadas en Interviú —no sigo contigo porque no creo que pueda hacer mucho más en la carretera—, Contador queda automáticamente descartado. Veamos, Moisés Dueñas, Tour del 2008. ¿Vencedor?

Carlos Sastre. Pereiro también lo corría, como mero gregario de Alejandro Valverde. Saquen ustedes mismos las conclusiones. Moisés Dueñas dio positivo en la primera semana del Tour. El mensaje intercambiado con Losa, a raíz de su "acojonado" sentir, debió haberlo escrito alguien al pie del cañón. Pero, en fin, la jueza decidió no escarbar más en la Operación Chinatown y por el momento seguiremos sin saber nada.

Decía que Juan Mora, subdirector del diario As, es de los pocos periodistas a los que merece la pena leer cuando hay dopaje de por medio. En ocasiones, sí, pero es una isla en un inmenso océano. Aquí tienen una prueba:

Muy mal debemos estar haciendo las cosas cuando las investigaciones no dan para pillar más que unas cuantas grabaciones y SMS que, según el juez, no sirven para encontrar a los culpables de un delito. Porque hemos de recordar que el dopaje aquí ya es delito y desde que se aprobó la Ley ya ha habido unos cuantos casos (Moreno, Dueñas, Beltrán, Colom, Astarloza, Landaluze, Serrano, Guerra, Nozal, Alozie, Centeno, etc), todos sin resolver. [...]

[...] entre unas cosas y otras no avanzamos. Tenemos unas grabaciones que, si bien para la justicia no significan nada, al CSD, a la inoperante Agencia Antidopaje Española o a la Federación les podían valer para poner en un compromiso a los implicados y al menos darles un susto. Pero ni siquiera eso. Tiene que ser la prensa quien tome la iniciativa.

Y en ésto último disiento. ¿La prensa? ¿Qué prensa? ¿La misma que ocultó deliberadamente a 18.Valv.(Piti)? ¿La misma que tras publicar en exclusiva mundial los papeles de la Operación Puerto hablaba de que no debía haber una generación perdida? ¿La misma que se despreocupa por hablar de la absoluta incompetencia de la Agencia Antidopaje Española? ¿La misma que utiliza el ciclismo como trampolín de ventas cuando AC gana el Tour y nada más? ¿Esa prensa seguidista, que compagina su profesión con amistades en el mundo ciclista, que clama contra el malvado francés por su lucha contra los inocentes españoles, que obvia el altísimo número de casos positivos en España y se indigna cuando en el COI indagan a la candidatura de Madrid sobre sus problemas contra el dopaje? En resumen, ¿la que lleva haciendo la cama al deporte español sin intentar ver más allá desde hace varios años? ¿Esa prensa ha de tomar la iniciativa?

Juan Mora es un tipo honrado, y a como profesional me cae bien. Se ha ganado el prestigio a pulso y, ya digo, es una isla en un océano. Su propuesta para tomar la iniciativa por parte de los medios de comunicación no creo que sea hipócrita, es simplemente ingenua. Un tipo como él aún debe creer que en su periódico o en cualquier otro se plantearían un sólo segundo algo sobre la situación del dopaje en el ciclismo a día de hoy.

Imagen | Arueda

martes, 20 de octubre de 2009

Losa y los SMS

Nos enteramos ahora por Interviú de las actividades en la sombra de Jesús Losa, reputado médico en el mundo ciclista —fue médico del Euskaltel de Mayo— y, en términos genéricos, deportivo. Losa ha vivido toda su vida en la sombra. En la sombra mediática y bajo la sombra de la verdadera estrella, Eufemiano Fuentes, auténtico caramelo en dulce para todos aquellos ciclistas que en su día decidieron ser algo a toda costa. Pues bien, a pesar de que las actividades de Losa son harto conocidas en el mundo ciclista, de que su nombre es sinónimo de sospecha —algo que sucede en Italia, por ejemplo, con Ferrari— y de que ya estuvo imputado ante el juez tras los positivos de Moisés Dueñas y Maribel Moreno, Losa sigue caminando a sus anchas sin nadie que le tosa. Y en estas, Interviú, revista que combina de manera más o menos eficaz mujeres desnudas y periodismo de investigación, destapa algunos mensajes que ciertos ciclistas —siempre ciclistas— se enviaban con el médico.

¿Interesante verdad? No demasiado para la jueza que en su día instruyó el caso, que lo dio por sobreseído en mayo sin intentar siquiera escarbar un poquito en el asunto. Según parece, Interviú ha accedido a los SMS reflejados en el sumario de la instrucción y ha decidido publicarlos. Cuanto menos jugosos. De la mano de la revista podemos averiguar que Daniel Moreno, del Caisse D'Epargne, seleccionado en el pasado mundial de Mendrisio, segundo en el Giro de Emilia tras Gilbert hace escasos días y potencial ciclista de nivel, intercalaba mensajitos con el amable médico afincado en Valladolid. También aparecen SMS de Moreno y de un ganador del Tour de Francia (sic) que no quería mantener sus relaciones con Losa porque, verá usted, Don Jesús, no creo que pueda hacer mucho más en la carretera. ¿Apuestas? No seremos malvados, en España se lucha contra el dopaje a saco, que se enorgullece en pregonar el Secretario del Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.

Se lucha tanto, que la causa contra Losa se archivó y no pudimos acceder a la más que probable lista de mensajes, y de clientes, que el médico ostentaría, u ostenta, porque, en fin, hay que ser muy ingenuo para pensar que Losa, de repente, se haya retirado. Aún asi, tan sólo con lo que Interviú ha publicado nos basta para saber, también, que Luis León Sánchez estaba en la órbita de Losa. No en vano, al médico le felicitan por la excelente actuación de su pupilo en la París-Niza. Sí, pero podrán ser amigos, pensarán. Y estarán en todo su derecho. Sin embargo, en fin, llegado el ciclismo al punto de degeneración en el que se encuentra, prefiero no otorgar el noble beneficio de la duda, no con viejos conocidos de la Operación Puerto. Ah, y un candoroso saludo para la Real Sociedad del 2002/2003, segunda en aquella Liga.

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Los tres primeros ciclistas del mundo en 2009, españoles. Contador, Valverde y Samuel Sánchez. Espectacular, sin duda. El mejor país, España. El mejor equipo, Astaná. Tendría su interés analizar los porqués de tal situación, pero es mejor agachar la cabeza y circular, fingir que aquí no ha pasado, ni pasa, absolutamente nada.

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16 de Noviembre. En tan señalada fecha Valverde acudirá al TAS a declarar. El segundo mejor ciclista del mundo en 2009. ¿Qué sucederá? Lancen sus apuestas. Yo apuesto porque el máximo organismo de arbitraje deportivo aplicará la sanción del CONI a todo el planeta. Y también a toda una campaña de victimismo y envidia por parte de los medios de comunicación españoles.

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Una lástima. No negaré que hubiera sido interesante ver a Pereiro rindiendo en todas y cada una de las etapas de la Vuelta, como algunos ciclista del Xacobeo este año.

Noticias relacionadas | Xto es 2paje (Ciclismo 2005)
Imagen | ABC, Google Images

lunes, 19 de octubre de 2009

Gilbert culmina un otoño mágico

Coppa Sabatini, París-Tours, Giro del Piamonte y Giro de Lombardía. Simple y llanamente espectacular. Philippe Gilbert, belga, valón, de 27 años, culminó el pasado sábado un otoño absolutamente estelar, glorioso, a la altura únicamente de los más grandes. En diez días se ha llevado cuatro clásicas, dos de ellas de prestigio altísimo, ya que, no en vano, el Giro de Lombardía es uno de los cinco monumentos. Venció en Lombardía como lo hizo en París-Tours, con un ataque poderoso, plato grande engranado, rompiendo el pelotón en mil pedazos y largándose en compañía de un único superviviente: Samuel Sánchez, el mejor corredor español en la última prueba de nivel de la temporada. Lucía el sol otoñal en el norte de Italia, cerca del lago Como, donde hace un año Ballan se proclamó campeón del mundo. Lucía Gilbert, para romper la racha de victorias italianas en una clásica que necesitaba un vencedor que no proviniera del país transalpino, que no se llamara Bartoli, Bettini o Cunego.

Gilbert es un ciclista especial. Uno de los pocos capaces de rendir en cualquier tipo de clásica, suponga el nivel de exigencia que suponga. Repasemos: ya ha hecho tercero en Flandes, cuarto en la Amstel y cuarto en Lieja, además de llevarse de manera imperial la París-Tours frente a un desesperado Boonen. Ya ganó en 2006 y en 2008, vistiendo los colores del equipo que le dio a conocer, la François de Jeux, la Het Volk, la semi-clásica de pavés que se disputa a comienzos de la temporada, y ya ostenta en su palmarés una prueba en línea de durísimo trazado como es el Giro de Lombardía, frente a rivales de la talla de Gesink, Cunego, Evans, Kolobnev —en una de sus pocas apariciones con el maillot del Saxo Bank, cosas de los sputniks—, el sorprendente Hoogerland y Sánchez, tercero en País Vasco, segundo en la Vuelta y cuarto en el Mundial. Siempre delante. Siempre batallando. Como hasta hace bien poco hacía Gilbert. Con la diferencia sideral de que ahora, el valón, triunfa.

Gilbert puede ganar donde sea. Aún no ha despuntado en la Roubaix, la clásica de mayor especialización de todo el calendario, pero es cuestión de tiempo y preparación. Ayer se impuso de nuevo al sprint, lo que, sin ser su especialidad, domina a las mil maravillas. Tan pronto se impone a un corredor rápido e intuitivo como Samuel Sánchez como lo hace frente a un pura sangre como Boonen, como hace segundo en Caravaca de la Cruz tras Farrar. Samuel Sánchez, en otro nivel, repitió su segundo puesto de 2006, año de su explosión. El sábado no pudo con un ciclista que ha terminado la temporada a otro universo del resto del pelotón. Gilbert. Asusta pensar qué puede hacer en 2010 si continúa a este nivel.



[Aconsejable ver el final del Giro de Lombardía sin la música que le acompaña]


P.D.1

¿Otro caso de sospecha de dopaje con el Astaná de por medio? ¿De verdad? No me lo puedo creer. Maliciosas casualidades, otra vez provocando que el inmaculado equipo kazajo se encuentre en pleno ojo del huracán. Las jeringuillas también son odiosas, al igual que los malditos franceses, empeñados en hacer la vida imposible a honrados equipos que cuentan en sus filas con genios superdotados como Armstrong o Contador.

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Pues menuda novedad. Der Spiegel es una de las revistas de mayor tirada y mayor prestigio de toda Europa, pero la noticia no tiene ningún misterio más allá de comprobar hasta qué punto los clientes de Eufemiano padecían de los mismos síntomas que cualquier yonki de las Barranquillas. Adicción constante y permanentes visitas a su camello de turno.

Imagen | Cyclingnews

martes, 13 de octubre de 2009

Gilbert repite en Tours

Cuando a siete kilómetros de meta el tremendo Van Avermaet —ganó el año pasado en Sabiñanigo en la Vuelta y se llevó el maillot azul de la regularidad, desde entonces ni rastro de él— atacó, la París-Tours se confirmó como una de las carreras más bonitas y espectaculares de todo el calendario. Una clásica de primer rango olvidada por el gran público dentro de nuestras froteras. Atacó Van Avermaet y la 2, encargada de emitir la carrera por el contrato que TVE mantiene con ASO —a cambio del Tour, han de echar otras carreras organizadas por los franceses—, estaba en publicidad. A siete kilómetros del final de una prueba centenaria, con una participación de primera calidad y en el momento determinante de la carrera: el primer muro.

Así que quienes no tenían Eurosport debieron soportar los útiles consejos publicitarios mientras el belga se llevaba consigo a Borut Bozic, ganador este año en la Vuelta, del Vacansoleil, Tom Boonen y Philippe Gilbert, vigente campeón y máximo favorito. Cuatro corredores que dejaron por detrás al pelotón y que desmontaron un día más el mito de la clásica de los sprinters. Deberían obviar tal nombre. Le pega mucho más el de las hojas muertas, por la cantidad de hojas derramadas por los árboles a ambos lados de la carretera, una vez el otoño hace acto de presencia. Y allí estaba Van Avermaet. Lanzando a su compañero de equipo, Gilbert, haciendo de la Paris-Tours un espectáculo memorable cada año que pasa. Dando motivos por los que seguir enganchándose al televisor cada vez que hay un evento de este tipo. Sin embargo, su esfuerzo, si bien no fue baldío, duró poco.

Porque al siguiente muro se quedó. Y mientras el pelotón trasero se fragmentaba en mil pedazos por culpa de una caída en un estrecho paso entre dos muros, la carrera quedaba vista para sentencia. Serían tres corredores quienes buscarían la victoria en la mítica y larguísima avenida de Grammont, de más de un kilómetro de longitud. ¿Tres? Un clasicómano, otro que lo es y que antaño fue sprinter y un invitado del que desconocíamos su faceta de clasicómano. Esto es, victoria para el que debería ser sprinter. ¿No? No. Boonen, antaño dominador en las llegadas masivas, ya no gana al sprint. Cuesta imaginarle imponiéndose en una volata, ya que, tras su segundo positivo por cocaína, ha mutado. Es un corredor espléndido en el pavés, pero sufre entre los más rápidos. Y así, sabedor de quien fue, golpea el manillar cuando entra segundo en un error evidente en la llegada.

Antes de eso Pozzato optó por perseguir, como ya hiciera en Roubaix. Sin éxito. No alcanzó al tercerto de cabeza. Terceto que se plantó en Grammont perseguido, pero inalcanzable. La toma no tiene precio. Una larga avenida donde se aprecia la composición de la carrera, donde se atisba a ver a un grupo alejado veinte segundos, donde el espectador obtiene el imborrable recuerdo de ver cómo unos pocos privilegiados se disputan el sprint mientras a sus espaldas otros tantos luchan por las migajas de la París-Tours. Quienes luchaban por la victoria esperaron a los últimos metros. Mantuvieron, los tres, sus posiciones. Y sin embargo, el menos favorito de todos ellos al sprint, Gilbert, el teórico corredor más lento, se abrió a la izquierda, pegado a la valla, levantando las hojas muertas, pletórico de potencia y energía, de sabiduría, y Boonen, quien acaparaba todas las miradas como favorito, siguió a Bozuc. Desconozco si la decisión se debió a un menosprecio a Gilbert, respeto al esloveno o simple y llanamente fallo de cálculo. Pero cuando quiso alcanzar a Gilbert, golpeando los pedales con virulencia, era demasiado tarde. El valón ya tenía su segunda Tours. El único logro en el que supera a un tipo como Merckx: nunca la ganó.

[El momento en que atacó Van Avermaet y la carrera se rompió]




P.D.

Ha muerto Frank Vandenbroucke. Un juguete roto más que se suma a una larga lista. Es todo muy oscuro: llevaba hundido en un pozo de miseria muchos años, víctima del alcohol, de su mala cabeza, de las drogas y del dopaje. Víctima de un deporte viciado y triste. Se fue degradando progresivamente en el circuito internacional hasta que hubo de pasarse por Tom Boonen en una carrera amateur italiana para poder participar. Le pillaron. Fue su enésimo escándalo, su enésima penosa noticia. La última es la de su muerte, Arribas le dedica esta sentida pieza. Para el recuerdo su clase, su elegancia, su Lieja y su exhibición camino de Ávila en 1999. Y, huelga decirlo, su vida alocada y repleta de dopaje y droga, aunque cuesta adivinar la diferencia.



Imagen | El Mundo, Cyclingnews

jueves, 8 de octubre de 2009

Contador y su pasado (I)

Lo prometido es deuda. Hablábamos el pasado día de la temporada de Contador, de su consagración como el mejor ciclista del mundo, el más mediático, el más deseado y el más controlado. Pero conviene comprender porqué Contador es hoy quien es, repasar su camino vital para certificar que en su carrera no todos son luces, en absoluto, si no que las sombras oscurecen su trayectoria. Ahora que Contador es el ídolo, es el ciclista que permite subir la audiencia, es el vigente campeón, de nuevo, del Tour de Francia y único ciclista en activo que ha ganado las tres grandes —en el plazo de año y medio, nada menos—, es menester repasar su pasado.

En el año 2002, en septiembre, a finales de temporada, Contador salta a profesionales tras una prometedora carrera como juvenil en la ONCE. Gana una etapa contrarreloj en la Vuelta a Polonia, todo un preludio de los días que vendrían posteriormente en esta especialidad, y, en 2003, aún como neo-profesional cuaja un buen papel en la Vuelta a Castilla y León quedando cuarto. Puestos de honor, sí, pero nada que hiciera presagiar la ecolsión de un corredor dominador en las grandes vueltas. Más allá de sus resultados, es más interesante de la mano de quien lo hizo. En la ONCE, el conjunto de Manolo Saiz. ¿Les suena? Claro. Fue detenido por la Guardia Civil con un maletín de 60.000 euros en metálico en pleno centro de Madrid. Tras la detención se descubriría el pastel de la Operación Puerto, su amistad con Eufemiano Fuentes y la implicación de todos sus pupilos en una trama de dopaje organizado. Pero dejemos eso para más tarde.

Contador siempre ha afirmado que Manolo Saiz es su mentor, su padre deportivo. Ya ven. Sigamos. Llega 2004, el año en el que debía explotar el prometedor potencial que se preveía, pero un infortunado cavernoma durante la Vuelta a Asturias le impide continuar su progresión. Hospitalizado, logra mantener la vida a salvo tras lidiar con la enfermedad y vuelve a la competición en un logro sin precedentes. Una proeza, toda una muestra de superación personal, sin duda. El cavernoma valdría, a posteriori, durante el Tour del 2007, para realzar su martirizada figura, para dibujar el mito que todos anhelaban. Pasa su 2005 en reposo y vuelve en 2006. ¿Y qué sucede? La Operación Puerto.

Por aquel entonces la ONCE ya no era la ONCE. Era el Liberty, tras la espantada del patrocinador español. La estructura era la misma. Manolo Saiz seguia ahí y los puntales de siempre también: Igor González de Galdeano, Isidro Nozal, Joseba Beloki, Marcos Serrano y demás ultra-dopados. En mayo de ese mismo año se destapa la trama y estalla en la cara de Manolo Saiz, de quien intuíamos su comportamiento mafioso en las carreras pero de quien desconocíamos sus tejemanejes con hermodruidas. Bolsas llenas de sangre y una ingente base de datos fueron requisadas en una operación sin precedentes en la historia del deporte y absolutamente loable por parte de la Guardia Civil.

Pero llega el juicio y el juez Serrano decide mirar hacia otro lado. Entre tanto, Contador acude a declarar y es exculpado, Eufemiano Fuentes le cita explícitamente en un programa del larguero y asevera que no le conoce y El País, de la mano de Carlos Arribas, publica anotaciones de Fuentes en las que aparecen las siglas AC, junto a "nada o igual que JJ". JJ, Jorg Jäschke, uno de los pocos ciclistas que han largado sobre el dopaje y que llevaba el programa sanguíneo completo. Bien, más allá de eso, lo esencial es plantearse esto: ¿era Contador el único que no se dopaba en un equipo de robots bio-médicos? ¿podía pasar indemne la futura joya de la corona al sistema sanguíneo ideado por Saiz y Fuentes? El inocente juez decidió obviar la base de datos, no investigarla y no hacer de la OP la mayor redada contra deportistas tramposos de la historia. En tales archivos se encontraban nombres de mucho mayor calado que los del Liberty, aunque eso, de momento, no se sabrá gracias a la efectiva acción del juez Serrano. Las tarjetas SIM donde Eufemiano tenía su lista de clientes seguirán abandonadas en algún cajón de la Guardia Civil, y la implicación o no de Contador, también.

Contador salió exculpado cuando no era nadie. En su momento el escándalo no le manchó, como sí lo hizo con Valverde, y pudo continuar su carrera con normalidad. Claro, no podía seguir de la mano de Saiz, un tipo declarado culpable de crear y organizar una mafia dedicada al negocio del dopaje. Se marcha al Discovery de Bruyneel tras la retirada de Armstrong, junto a Basso, otro insigne dopado de Fuentes, de quien iba a ser gregario. Veamos, del Liberty de Saiz al Discovery-Us Postal-Motorola-Seven Eleven de Bruyneel y Armstrong. Desde luego nunca ha dado positivo, pero su trayectoria es cuanto menos interesante.

Mañana, más.

Imagen | Google Images, Es Ciclismo

miércoles, 7 de octubre de 2009

Casualidades maliciosas

Tenía previsto hablar de Alberto Contador pero la primicia es la primicia. Según Le Monde, un diario bastante más riguroso en lo relativo al dopaje y a sus entresijos que los españoles, la UCI tuvo un trato de permisividad con el equipo Astana y sus controles antidopaje durante el Tour de Francia. La noticia no es nueva ya que salió algo durante la ronda francesa pero no por ello es menos sorprendente. ¿Qué sucede? Que los controladores de la UCI no cumplieron los plazos debidamente al pedir los controles de orina a los corredores, esto es, que tardaron más de la cuenta, en ocasiones 50 minutos, con lo que ello conlleva: posibles manipulaciones de la mano de los hermo-druidas del conjunto kazajo.

El asunto no es menor ya que se desvela tras la publicación de un dossier escrito por la AFLD —la Agencia Antidopaje francesa, de temer para cualquier dopado— en el que advierten de las irregularidades en los controles al equipo de Bruyneel. Unos prefieren verlo como una represalia colegial de la AFLD al verse desplazada en el Tour de esta temporada ya que, no en vano, durante la edición de 2008 —la de Dueñas, Beltrán, el Saunier imposible, Kohl y Schumacher— fue la encargada de dirigir los controles antidopajes. Posición que perdió en favor de la UCI en la ronda de este verano, en la que no hubo ni un solo caso de dopaje detectado, motivo de algarabía para los organizadores de la ronda, aventurados una vez más en proclamar que fue la más limpia de la historia.

[El Astana en la CRE del pasado Tour de Francia]

Yo prefiero no verlo así. La AFLD es probablemente el organismo más fiable en cuanto a lucha antidopaje, la UCI, con su pasaporte biológico absolutamente inútil, con sus códigos éticos incumplidos por campeones del mundo como Bettini, con su fragrante incompetencia, en suma, no pasa por ser el mejor adalid contra las jeringas para la mejora del rendimiento deportivo. Hubo irregularidades para quienes prefieren no cerrar los ojos, una simple vendetta para otros obsesionados en asegurar que lo esencial es el espectáculo y que cuantos menos positivos, menos dopaje. Otros, como Carlos Arribas, el periodista que destapó en El País la Operación Puerto, deciden alzar la bandera de si no hay casos positivos, es todo un éxito suceda lo que suceda y se descubra lo que se descubra. Nada nuevo, Contador, su adorado pinteño, corre en el Astana. Vivir en un mundo paralelo, lo llaman.

El problema va más allá. Resulta que recientemente se ha descubierto una nueva sustancia que supera a la EPO MIRCERA de tercera ganeración llamada Sestide, un avance más de los hermo-druidas. Si la UCI ya de por sí va muy retrasada en la tecnología sanguínea imaginen las virguerías que un corredor con tal sustancia correteando alegremente por su sangre podría haber hecho durante la carrera francesa. Algo así como resucitar a un muerto de 38 años y auparle al podio. Es un suponer, tampoco se avalancen sobre mí. En cualquier caso el Astaná no es culpable, si no la UCI, por no hacer bien su trabajo. Yo, qué quieren que les diga. En estos asuntos prefiero creer a los franceses que al máximo organismo ciclista internacional. Quedará en nada, como siempre, como los análisis retrospectivos de EPO del Tour del 99 en los que tipos como Armstrong o Beltrán dieron positivo —cuando la EPO era indetectable y no sancionable—, pero el escándalo ahí seguirá. Y curiosamente otro equipo de Armstrong como protagonista. Ah, las casualidades. Qué maliciosas y perversas pueden llegar a ser.

Imagen | El País, Esciclismo

martes, 6 de octubre de 2009

Tela, telita

El equipo kazajo Astana, en el que militaban el ganador, Alberto Contador, y el tercer clasificado, Lance Armstrong, del pasado Tour de Francia, se benefició de un trato de favor en los controles antidopaje, según un informe de la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD). La responsable de la lucha antidopaje en la UCI, Anne Gripper, negó los hechos.

El estudio, revelado por el vespertino 'Le Monde', afirma que en los controles efectuados a los ciclistas de Astana no se respetaron los plazos de espera, que los ciclistas eran avisados con antelación de los controles por sorpresa y que la localización del equipo no fue comunicada antes del inicio de la prueba, lo que dificultó que se les sometiera a controles por sorpresa.

Observen qué sucedió durante el pasado Tour, cuando aún la AFLD era la responsable de los controles antidopaje. Schumacher, Kohl, el Saunier, etc. ¿Y en ésta edición? La de Armstrong tercero con treinta y ocho años, la de Wiggins, el británico que jamás había pasado del puesto treinta en ninguna grande y de repente se marca un cuarto puesto en París, la de Cavendish absolutamente tiránico en los sprints, la de Contador moviendo desarrollos dignos del mejor Cancellara en la crono. Cero. Cero positivos. Pero no seamos maliciosos. Será una simple y mera casualidad.

Vía | El Mundo

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Francia o el retroceso

[Brochard, vistiendo el maillot del AG2R, fue el último campeón del mundo francés]

Antes de que el Mundial de Mendrisio diera inicio se conoció la noticia: Francia descendía a segunda división ciclista. Esto es, pasaba de tener un equipo completo de nueve corredores en la prueba en ruta, a tener seis, en clara desventaja respecto a otras potencias mundiales como España, Italia o, pásmense, Noruega. Sea como fuere la noticia en Francia vino a confirmar que su ciclismo decae.

No hace falta ser un genio para tirar de hemeroteca. El último corredor francés que ganó un mundial de ciclismo fue Laurent Brochard, en 1997, del Festina, un detalle en absoluto menor, el último francés que se colgó una medalla en un Mundial fue Geslin, en 2005, el último francés que ganó el Tour fue Hinault en 1985, la última victoria de un franco en el Giro data de 1989, en la Vuelta de 1995 —y el súper-Jalabert de la ONCE—, en la París-Roubaix de 1997, en la París-Niza del 97 y así suma y sigue en cualquier carrera ciclista de nivel internacional. ¿Qué sucede en Francia? Antaño el país más allá de los Pirineos era la potencia mundial por excelencia, la cuna del ciclismo, el ejemplo a seguir.

[Sylvain Chavanel, con el Cofidis, logrando su etapa del Tour de Francia 2008]

Hoy Francia tiene tres corredores medianamente punteros: Sylvain Chavanel, Pierrick Fédrigo y Thomas Voeckler. El primero corre en el Quik Step y ha cuajado una temporada decente —segundo en la París-Niza, octavo en Roubaix, siempre delante ayudando a Devolver en Flandes, etapa en el Eneco— además de ostentar un palmarés honroso, Fédrigo este año ha hecho segundo en el GP Plouay y se ha llevado sendas etapas en Dauphiné y en el Tour y Voeckler ha ganado su ansiada etapa en el Tour. Tras ellos, poco más, lo cual es dramático, puesto que ninguno de los tres es corredor puntero en nada. En el pasado Mundial ninguno despuntó.

¿Qué sucede? Quizá la pregunta sea qué no sucede. Hoy conocemos que el Bbox Bouygues y el Cofidis pierden su licencia Pro Tour, ese esperpento ideado por Manolo Saiz hace años y que este año ha cambiado su nombre por UCI World Calendar. Supongo que los motivos alegados desde el más alto organismo internacional serán la falta de resultados, o de talentos, o de capacidad económica. Sea como fuere Cofidis, equipo tradicional que tuvo su propio escándalo de dopaje desatado por el ahora redimido David Millar, y Bbox Bouygues tendrán que tirar de simpatía y contactos para participar en las importantes carreras Pro Tour que no sean francesas. Llegamos al fondo de la cuestión.

[El caso Festina descubrió el pastel: Virenque, héroe nacional, se dopaba con EPO]

Francia organiza como nadie el Tour, la París-Roubaix o la París-Niza. Carreras históricas, con tradición, con mitos, con organización adecuada, con afluencia de público, con leyenda. Carreras, en suma. Francia es un país que suspira por el ciclismo. Su leyenda, lo que supone el Tour, jamás permitirá que en aquel país se pierda la afición. Sin embargo, tal leyenda es su arma de doble filo. La ausencia de ciclistas franceses de alto nivel en la última década no se explica únicamente por la falta de talento, si no por la ausencia de dopaje. Desde que en el 98 saltara el escándalo Festina, la Agencia Antidopaje Francesa se ha caracterizado por ser la mejor del mundo, la más implacable, la que vela por la limpieza. Y más allá de una actitud estatal, hay una percepción social negativa del dopaje. Los propios corredores están concienciados, firman los códigos éticos y no suelen ser sospechosos. Ni desaparecen misteriosamente durante días, ni realizan exhibiciones inhumanas, ni obtienen resultados.

Jalabert, viejo conocedor de las técnicas de la ONCE y de Manolo Saiz, se quejaba amargamente de la falta de talento en el ciclismo francés. Quizá no tanto. El actual campeón sub-23 es Romain Sicard, vasco-francés y flamante fichaje del Euskaltel. Francia retrocede deportivamente pero está por encima de todos los demás éticamente. Yo, por el momento, seguiré aplaudiendo las escasas victorias de los ciclistas franceses porque Francia, el máximo adalid del ciclismo, el país que permite su supervivencia, paga su honestidad. Así es el ciclismo que vivimos.

Imagen | Cyclingnews, Google Images

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Merecemos lo que tenemos

Se acerca el Mundial de Mendrisio con todo lo que ello conlleva. La última gran cita de la temporada para el gran público no especializado ni, normalmente, interesado en el ciclismo. Hay mundial. Hay espectáuclo. Este año más que nunca con un circuito que supera un desnivel de más de cuatro mil metros, superior al de la Lieja y tan sólo inferior al que hubo en Duitama, último Mundial ganado por un tipo capaz de lucirlo en los grandes puertos, Abraham Olano. El recorrido es duro porque cuenta con dos cotas superiores al 8% —aunque de escasos dos kilómetros— siendo una de ellas, presumiblemente, la definitoria del grupo final que se jugará el campeonato. El recorrido, las estrechas carreteras, todo huele a clasicómano luciendo el maillot arcoiris en las clásicas del norte durante la primavera. Espectáculo señores, esto es ciclismo. Por lo que sucede en la carretera y por lo que sucede fuera de ella.

En España, más allá de Valverde, la Vuelta y el propio Mundial, que tan sólo merecerá atención si un nacional se impone en el circuito suizo, el espectáculo está en lo que sucede cuando las carreteras terminan. Cuando la competición finaliza. En plena Vuelta se conoció el positivo de tres corredores del Liberty Seguros portugués —a las órdenes de Manolón, nada por lo que debamos sorprendernos—, dos de ellos españoles. Héctor Guerra y el reincidente Isidro Nozal, el tipo del rendimiento imposible en aquella vergonzosa Vuelta de 2003. No me detendré en Nozal, ejemplo plausible de cómo el dopaje hace de corredores mediocres campeones en Grandes Vueltas, pero sí lo haré en Héctor Guerra por la relevancia que cobra durante los Mundiales de Mendrisio.

Héctor Guerra comenzó en el Relax, pero con rápido ritmo, viendo las innumerables ventajas de correr en Portugal, se pasó a equipos continentales portugueses. Etapas en la Vuelta a Portugal, Clásica de los Puertos, Vuelta a la Comunidad de Madrid —por encima de Valverde durante este Julio—, etapas de la Vuelta a Asturias, un palmarés pobre pero nada desdeñable para un ciclista que iba a más. Y tanto que iba a más. Como que José Luis De Santos le había convocado para el Mundial de Contrarreloj. A él y a su compañero Rubén Plaza, flamante y orgulloso campeón nacional, implicado en la Operación Puerto. He aquí la miseria del ciclismo español. Se preguntarán en la prensa porqué la UCI tiene sus reticencias a la hora de admitir a Valverde, porqué nos persiguen, porqué Contador ha de demostrar su inocencia y serán incapaces de analizar porqué desde la Federación Española se convoca a ciclistas sospechosos. La máxima de si no hay positivo no hay dopaje es una lacra que prolifera en cada esquina del ciclismo profesional en ruta español.

Sí, aceptémoslo. Si no hay positivo no hay dopaje. Bien, los papeles de Eufemiano Fuentes indican todo lo contrario —baste observar que ultra-dopados como Joseba Beloki jamás dieron positivo en su vida—, pero intentaremos ver que si no hay positivo no hay dopaje y, por tanto, no hay motivo para castigar. A pesar de ello, a pesar de la limpieza absoluta de todos nuestros corredores —ahí está Cobo, protagonista del espectáculo del Saunier en el Tour tras Riccó y Piepoli, hombres de honrada reputación y trayectoria— desde el estamento pertinete deberían entender que las apariencias, en tiempos como éste, importan. Si no queremos ser señalados ni perseguidos, como poco, deberíamos ahorrarnos convocar a Héctor Guerra, corredor criado en Portugal —¡Portugal!— y a las órdenes de Manolo Sáiz y a Rubén Plaza, de conocido historial. Plaza, de hecho, ni siquiera tiene la excusa de haber pagado su dopaje. Nunca ha sido sancionado.

[El podio de los mártires, de este mismo año]

Ante este panorama hay Mundial. Claro que lo hay. Acude España esperanzada, con un Freire en estado de forma pésimo, con Samuel Sánchez el hombre para todo y para nada, con Valverde, el sancionado por el CONI y perseguido por todos para que tal sanción se haga efectiva a todo el mundo, con Cobo, del Fuji-Servetto, la máquina de Matxín, con Rubén Plaza, campeón de España y, sobre todo, con un seleccionador imprudente e irresponsable. O excesivamente listo, quien sabe. En fin, el domingo, Mundial en ruta. Un día antes, no veremos a Héctor Guerra corriendo contra el crono. Observaremos a ese culogordo y come kilómetros llamado Juan José Cobo luchar contra los mejores especialistas del planeta. En Europa nos señalan y con razón. Merecemos lo que tenemos.

Imagen | FM Ciclismo, Salir a Ganar