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domingo, 6 de diciembre de 2009

La AFLD al margen

No se lo pierdan porque tiene su gracia. Adivinen quién firma éstas sorprendentes palabras:

No vamos a arriesgar todos los esfuerzos realizados en el ciclismo en materia de lucha contra el dopaje volviendo a poner trabajo en manos de esta agencia.

¿Ya? Tomen aire: ¡La UCI hablando de la AFLD! Resulta que ahora quien pone en peligro el trabajo de largos años contra el dopaje es la agencia de mayor eficacia demostrada en la breve historia de esta lucha. La Agencia Antidopaje Francesa. Ya se habló de ello hace tiempo. Tiene su gracia que la AFLD, la agencia más eficaz que sacó todos los trapos sucios del Tour el año en el que fue su responsabilidad realizar los controles anti-dopaje —Schumacher, Kohl, Ricco', Beltrán, Dueñas, el descubrimiento de la EPO CERA— es un peligro para la limpieza del ciclismo. Manda narices precisamente que sea la UCI, la misma del inútil pasaporte biológico, la misma que en 2009 se encargó de los controles del Tour sin descubrir ningún positivo con rendimientos tan inesperados como el de un tejano de 38 tacos superando sin dificultad a jovenzuelos de veintitantos o el de un pistard escalando cual sherpa, cargue las tintas contra la AFLD. No esperen ningún postivo en 2010. Estamos en manos de unos incompetentes.

Vía | Marca

domingo, 29 de noviembre de 2009

Sobre el mal llamado pinganillo

No. No se llama pinganillo.

Aclarado este punto pasemos a hablar de la radio, ese artefacto tan odiado por el aficionado y tan "necesario" desde el punto de vista ciclista/director. No no engañenmos. Lo que para el espectador desde su sofá es la perversión de la libertad individual del ciclista y del espectáculo para el mánager desde su automóvil supone tener todo bajo su control. De otra manera sería complejo explicar el porqué de su importancia en el ciclismo actual, con todo lo que eso conlleva. Y con eso me refiero a los míticos nueve tipos a pie del último puerto para que un robot rubrique la victoria en lo alto de, pongamos, Hautacam o Alpe D'Huez.

La UCI pretende erradicar la radio entendida como la entiende el mundo ciclista hoy en día. Es decir, la radio particular y privada de cada equipo mediante la cual el director decide quién ataca, cuándo, porqué y cómo. La radio que hace del cilista un engranaje más sin libertad de movimientos. Cabría preguntarse si es de real utilidad ya que ejemplos de la incompetencia de los directores los hay a raudales, y uno de ellos es el de Valverde descolgándose dirección Sauces en una puerto de segunda sin apenas mayor complicación para dejarse dos minutos en meta. Era 2008 y Contador caminaba hacia su Vuelta a España. ¿Unzúe le dijo algo así como a dónde vas alma de cántaro, que baje un compañero a por el chubasquero? No parece.

Yo estoy a favor de una radio colectiva semejante a la de la F-1. Frecuencia abierta donde las órdenes de equipo queden al descubierto y sean levemente frenadas. La frecuencia abierta, algo parecido a Radio-Vuelta o Radio-Tour permitiría comentar los lances peligrosos de la carrera, otorgando así la seguridad que tanto pregonan los ciclistas y directores, sin que por ello el corredor se vea coartado por las decisiones que se toman desde el coche, donde las sensaciones y sobre todo las piernas tienen poco que ver. Es la solución más inteligente y que más contenta, o debería, a todos, pero mucho me temo que las intenciones de la UCI son sueños húmedos sobre papel mojado.

¿Recuerdan lo que sucedió durante el pasado Tour de Francia? El 14 de julio, día de la festividad francesa, la organización decidió correr sin radio. A excepción de los equipos franceses, el Skil-Shimano y el Garmin el resto de equipos boicoteó la etapa donde se escaparon tres franceses más el siempre admirable Ignatiev. Carera-farsa, últimos veinte kilómetros a velocidad de crucero y victoria en meta para Cavendish. El estamento ciclista no admite injerencias en sus deseos y penaliza con la exclusión y la marginación a todos aquellos que decidan no obedecerle —cómo olvidar a Simeoni y Armstrong en 2004—. Como una mafia, en suma. La noticia es positiva pero no creo que llegue a ser exitosa. Veremos, como siempre.

Imagen | Universo Ciclista

miércoles, 7 de octubre de 2009

Casualidades maliciosas

Tenía previsto hablar de Alberto Contador pero la primicia es la primicia. Según Le Monde, un diario bastante más riguroso en lo relativo al dopaje y a sus entresijos que los españoles, la UCI tuvo un trato de permisividad con el equipo Astana y sus controles antidopaje durante el Tour de Francia. La noticia no es nueva ya que salió algo durante la ronda francesa pero no por ello es menos sorprendente. ¿Qué sucede? Que los controladores de la UCI no cumplieron los plazos debidamente al pedir los controles de orina a los corredores, esto es, que tardaron más de la cuenta, en ocasiones 50 minutos, con lo que ello conlleva: posibles manipulaciones de la mano de los hermo-druidas del conjunto kazajo.

El asunto no es menor ya que se desvela tras la publicación de un dossier escrito por la AFLD —la Agencia Antidopaje francesa, de temer para cualquier dopado— en el que advierten de las irregularidades en los controles al equipo de Bruyneel. Unos prefieren verlo como una represalia colegial de la AFLD al verse desplazada en el Tour de esta temporada ya que, no en vano, durante la edición de 2008 —la de Dueñas, Beltrán, el Saunier imposible, Kohl y Schumacher— fue la encargada de dirigir los controles antidopajes. Posición que perdió en favor de la UCI en la ronda de este verano, en la que no hubo ni un solo caso de dopaje detectado, motivo de algarabía para los organizadores de la ronda, aventurados una vez más en proclamar que fue la más limpia de la historia.

[El Astana en la CRE del pasado Tour de Francia]

Yo prefiero no verlo así. La AFLD es probablemente el organismo más fiable en cuanto a lucha antidopaje, la UCI, con su pasaporte biológico absolutamente inútil, con sus códigos éticos incumplidos por campeones del mundo como Bettini, con su fragrante incompetencia, en suma, no pasa por ser el mejor adalid contra las jeringas para la mejora del rendimiento deportivo. Hubo irregularidades para quienes prefieren no cerrar los ojos, una simple vendetta para otros obsesionados en asegurar que lo esencial es el espectáculo y que cuantos menos positivos, menos dopaje. Otros, como Carlos Arribas, el periodista que destapó en El País la Operación Puerto, deciden alzar la bandera de si no hay casos positivos, es todo un éxito suceda lo que suceda y se descubra lo que se descubra. Nada nuevo, Contador, su adorado pinteño, corre en el Astana. Vivir en un mundo paralelo, lo llaman.

El problema va más allá. Resulta que recientemente se ha descubierto una nueva sustancia que supera a la EPO MIRCERA de tercera ganeración llamada Sestide, un avance más de los hermo-druidas. Si la UCI ya de por sí va muy retrasada en la tecnología sanguínea imaginen las virguerías que un corredor con tal sustancia correteando alegremente por su sangre podría haber hecho durante la carrera francesa. Algo así como resucitar a un muerto de 38 años y auparle al podio. Es un suponer, tampoco se avalancen sobre mí. En cualquier caso el Astaná no es culpable, si no la UCI, por no hacer bien su trabajo. Yo, qué quieren que les diga. En estos asuntos prefiero creer a los franceses que al máximo organismo ciclista internacional. Quedará en nada, como siempre, como los análisis retrospectivos de EPO del Tour del 99 en los que tipos como Armstrong o Beltrán dieron positivo —cuando la EPO era indetectable y no sancionable—, pero el escándalo ahí seguirá. Y curiosamente otro equipo de Armstrong como protagonista. Ah, las casualidades. Qué maliciosas y perversas pueden llegar a ser.

Imagen | El País, Esciclismo

martes, 6 de octubre de 2009

Tela, telita

El equipo kazajo Astana, en el que militaban el ganador, Alberto Contador, y el tercer clasificado, Lance Armstrong, del pasado Tour de Francia, se benefició de un trato de favor en los controles antidopaje, según un informe de la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD). La responsable de la lucha antidopaje en la UCI, Anne Gripper, negó los hechos.

El estudio, revelado por el vespertino 'Le Monde', afirma que en los controles efectuados a los ciclistas de Astana no se respetaron los plazos de espera, que los ciclistas eran avisados con antelación de los controles por sorpresa y que la localización del equipo no fue comunicada antes del inicio de la prueba, lo que dificultó que se les sometiera a controles por sorpresa.

Observen qué sucedió durante el pasado Tour, cuando aún la AFLD era la responsable de los controles antidopaje. Schumacher, Kohl, el Saunier, etc. ¿Y en ésta edición? La de Armstrong tercero con treinta y ocho años, la de Wiggins, el británico que jamás había pasado del puesto treinta en ninguna grande y de repente se marca un cuarto puesto en París, la de Cavendish absolutamente tiránico en los sprints, la de Contador moviendo desarrollos dignos del mejor Cancellara en la crono. Cero. Cero positivos. Pero no seamos maliciosos. Será una simple y mera casualidad.

Vía | El Mundo